Hoy, como otras tantas veces, mis
pasos me llevaron a un lugar de reflexión.
Ese refugio que tú ansias por conocer, y yo, prefiero guardar en un
profundo secreto. Sí, lo sé, siempre me
dices lo mismo. “¿Por qué te lo guardas? ¿Por
qué no compartes algunas cosas?” Te podría poner infinidad de Porques en cada una de mis respuestas,
pero, no voy a buscar el motivo o la causa que me lleva a ser tan egoísta en
ese aspecto. Te podría decir que es un
lugar emblemático por donde han transitado romanos, plebeyos, burgueses,
nobles, clérigos, esclavos, héroes y villanos.
Y como no, algún que otro santo. Pero
no sé porqué he decidido comenzar,
lo que verdaderamente quería decirte, con todo esto. Posiblemente sea, que hoy, y en éste lugar,
vino a mi memoria uno de esos muchos encargos, que me gustan hacer, y que para
fortuna de unos e infortunio de otros, sólo conocen el resultados aquellos que
han realizado el encargo. Como sabes, le
he escrito al sentimiento de unos novios. A quien decidió hacer un sueño realidad
sin olvidar quién es y de donde procede.
He contado historia de una vida.
Leyendas, cuentos y un largo etc. de cosa, que siempre, sé, que te gusta
escuchar. Y otras, que desearías leer
pero, yo, no te he dado esa oportunidad.
Por ello, hoy, he decidido revelarte alguno de esos secretos. No sé el porque
cuando hoy paseaba por éste lugar, que tanto me gusta e inspira, recordé, que
hace unos meses, llegaba al mundo el hijo de una amiga. Al pedirle que me avisara para felicitarla, e
ir a conocer, al nuevo integrante de esa familia, recibí una negativa por
respuesta. Imagínate como sería mi
sorpresa. Pero con una de esas
inquietantes sonrisas, me respondió “No
quiero que me felicites. Yo te avisaré
de que él ya está aquí. Y quiero que le
escribas, que le des la bienvenida a éste mundo. Algo con lo que, yo, y él, siempre, al
leerlo, recuerde quien es”.
Esa respuesta me sorprendió. Pues nunca me habían pedido nada igual. Pero yo, como siempre, no conseguí negarme. Llegado el 31 de enero, recibí un mensaje que
decía “Hugo ha llegado al mundo. Todo bien, estamos bien. Ahora ya sabes lo que espera, lo que
esperamos. Seguro que mercera la pena”
Leído esto, decido guardar, en mis enseres
de diario, esos artilugios que, a ti, te parecen tan modernos, y a mí, me son
tan útiles. Un blog y una pluma. Pasan los días y no sabía que podía contarle
a Hugo de lo que es el mundo. De que es
la vida, y las noticias no ayudaban nada.
Y casualmente, y sin meditarlo
mucho, decidí salir a pasear. Esos pasos
me llevaron al mismo lugar donde hoy, meses después, me encuentro. E imaginando todos los acontecimientos históricos
que han sucedido aquí, me surgió la pregunta de “¿Por qué no? Porqué no contarle
la vida como un cuento. “Tras ese pensamiento abrí el blog tomé la
pluma entre mis dedos y comencé a escribir.
Antes de redactártela, y ponerla en conocimiento de todas aquellas
personas que la quieran leer, déjame decirte, que, puede que haya venido a mi
memoria, ya que las noticias de hoy, no son tan diferentes a la de aquellos
días. Sería un modo de buscar la “justificación y causa” de algunos comportamientos, y sí, además, le
sumo la música que resuena, de fondo, en este lugar, nos imagino sentados,
aquí, compartiendo esas charlas, que son una de las fuentes de inspiración,
culpables, de que yo comenzará estas líneas. Seguro, éste, es el lugar perfecto para leer
la bienvenida de Hugo, y recordar, como todos comenzamos su misma aventura, y
reconocer que hemos ido cambiando. Que
vamos cambiando, porque lo hacemos,
sin olvidar quienes somos, y cuáles son los valores que nos han enseñado. Una realidad que te podría contar así:
“Querido Hugo:
Hace días que debería haberte entregado estas palabras de bienvenida al
mundo, pero por un motivo o por otro no hago más que cambiarlas. Podría decirte
que has llegado en un momento en que todo está bien. Y Así es. Te podría decir
que todo es maravilloso, que los niños que hay en algún lugar del mundo, juegan
como tú. Que disfrutan y tiene todo tipo de cosas, como tú. Y que no están en
desnutrición y no tienen peligro de contraer enfermedades inimaginables. Te
podría decir, que todos somos honestos. Que existe la paz en el mundo, y que
seres pequeñitos y adorables, como tú, no deben librar cada día una batalla
para poder sobrevivir. Sabes, podría, en este momento, decirte tantas cosas que
podrían estar bien, pero no es la realidad. Pero sabes, a mí me enseñaron, que
de todo lo difícil, o menos fácil, se saca siempre algo positivo. Y así es. En
estos tiempos en los que has llegado al mundo, estamos aprendiendo a ser más
solidarios. A compartir lo que tenemos. Ayudar a nuestro vecino, o aquellos que
mirábamos por encima de un hombro, y ahora, necesitan nuestra mano. Nuestro
abrazo. Nuestro aliento. Nuestro corazón. Estamos aprendiendo a disfrutar de lo
que tenemos. De quién tenemos a nuestro alrededor. Por ello, creo que debo
decirte, que has venido en el mejor momento. Sabes, eres como el protagonista
de una historia. La de esos cuentos de reyes, príncipes, princesas, dragones y
guerrero, que seguramente tanto te van a gustar. Has llegado a un castillo
donde los reyes son papa y mama. Donde ya existía un príncipe valiente, llamado
Xavi, que va a cuidar de ti. Que luchará por ti, y a tú lado. Dos grandes
guerreros a la conquista de un mundo, casi perfecto. Dos herederos de un trono
que reirán juntos, que jugarán juntos. Que, aunque a veces intente que tú seas
el malvado de la hazaña, realmente lo que querrá es que vivas con él una nueva
aventura. Con quién compartirás, y uff!! Aunque alguna vez os toqué perder, o
posiblemente sea menos sencillo de lo que parece, serán los triunfadores. Y venceréis más de mil batallas. Pero no debes
olvidar a la Corte. Una corte que te quiere, y que te esperaba con los brazos
abiertos. Una familia, donde no existen tiranos, ni villanos. Donde, junto con
el Príncipe Valiente, y los Reyes, te protegerán sin desmedida. Te querrán, y
te enseñarán los valores esenciales de un Gran Guerrero a imitar y admirar por
muchos. La sencillez, humildad, la valentía, la solidaridad, la honestidad, la
gratitud y el buen hacer de las personas que viven en el reino. Y con todo eso,
y un montón de virtudes y valores más que irás conociendo, podrás hacerte un
gran príncipe. Pero sobretodo, una gran persona. Y en el que todas las
princesas, y habitantes femeninas del reino, se fijarán en ti. Y te querrán. Y
desearán que tú seas el príncipe de sus sueños. Cayendo rendidas a tus pies,
enamorándose perdidamente de ti. Por qué, sabes Hugo, yo creo que ya me he
enamorado de ti. Por ello, aunque te seguiría escribiendo muchas cosas más,
decirte Hugo, que bienvenido a este magnífico mundo de juegos, diversión, de
algún llanto y momentos maravillosos. Y que, tú, si que has sabido llegar en
uno de los mejores momentos. Comienza tu
aventura. La vida.
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