miércoles, 13 de noviembre de 2013

El Porque contarle la vida como un cuento


Hoy, como otras tantas veces, mis pasos me llevaron a un lugar de reflexión.  Ese refugio que tú ansias por conocer, y yo, prefiero guardar en un profundo secreto.  Sí, lo sé, siempre me dices lo mismo. “¿Por qué te lo guardas? ¿Por qué no compartes algunas cosas?” Te podría poner infinidad de Porques en cada una de mis respuestas, pero, no voy a buscar el motivo o la causa que me lleva a ser tan egoísta en ese aspecto.  Te podría decir que es un lugar emblemático por donde han transitado romanos, plebeyos, burgueses, nobles, clérigos, esclavos, héroes y villanos.  Y como no, algún que otro santo.  Pero no sé porqué he decidido comenzar, lo que verdaderamente quería decirte, con todo esto.  Posiblemente sea, que hoy, y en éste lugar, vino a mi memoria uno de esos muchos encargos, que me gustan hacer, y que para fortuna de unos e infortunio de otros, sólo conocen el resultados aquellos que han realizado el encargo.  Como sabes, le he escrito al sentimiento de unos novios. A quien decidió hacer un sueño realidad sin olvidar quién es y de donde procede.  He contado historia de una vida.  Leyendas, cuentos y un largo etc. de cosa, que siempre, sé, que te gusta escuchar.  Y otras, que desearías leer pero, yo, no te he dado esa oportunidad.  Por ello, hoy, he decidido revelarte alguno de esos secretos.  No sé el porque cuando hoy paseaba por éste lugar, que tanto me gusta e inspira, recordé, que hace unos meses, llegaba al mundo el hijo de una amiga.  Al pedirle que me avisara para felicitarla, e ir a conocer, al nuevo integrante de esa familia, recibí una negativa por respuesta.  Imagínate como sería mi sorpresa.  Pero con una de esas inquietantes sonrisas, me respondió “No quiero que me felicites.  Yo te avisaré de que él ya está aquí.  Y quiero que le escribas, que le des la bienvenida a éste mundo.  Algo con lo que, yo, y él, siempre, al leerlo, recuerde quien es”.
Esa respuesta me sorprendió.  Pues nunca me habían pedido nada igual.  Pero yo, como siempre, no conseguí negarme.  Llegado el 31 de enero, recibí un mensaje que decía “Hugo ha llegado al mundo.  Todo bien, estamos bien.  Ahora ya sabes lo que espera, lo que esperamos.  Seguro que mercera la pena”  Leído esto, decido guardar, en mis enseres de diario, esos artilugios que, a ti, te parecen tan modernos, y a mí, me son tan útiles.  Un blog y una pluma.  Pasan los días y no sabía que podía contarle a Hugo de lo que es el mundo.  De que es la vida, y las noticias no ayudaban nada.  Y casualmente, y sin meditarlo mucho, decidí salir a pasear.  Esos pasos me llevaron al mismo lugar donde hoy, meses después, me encuentro.  E imaginando todos los acontecimientos históricos que han sucedido aquí, me surgió la pregunta de ¿Por qué no? Porqué  no  contarle la vida como un cuento. “Tras ese pensamiento abrí el blog tomé la pluma entre mis dedos y comencé a escribir.  Antes de redactártela, y ponerla en conocimiento de todas aquellas personas que la quieran leer, déjame decirte, que, puede que haya venido a mi memoria, ya que las noticias de hoy, no son tan diferentes a la de aquellos días.  Sería un modo de buscar la “justificación y causa”  de algunos comportamientos, y sí, además, le sumo la música que resuena, de fondo, en este lugar, nos imagino sentados, aquí, compartiendo esas charlas, que son una de las fuentes de inspiración, culpables, de que yo comenzará estas líneas.  Seguro, éste, es el lugar perfecto para leer la bienvenida de Hugo, y recordar, como todos comenzamos su misma aventura, y reconocer que hemos ido cambiando.  Que vamos cambiando, porque lo hacemos, sin olvidar quienes somos, y cuáles son los valores que nos han enseñado.  Una realidad que te podría contar así:
“Querido Hugo:
Hace días que debería haberte entregado estas palabras de bienvenida al mundo, pero por un motivo o por otro no hago más que cambiarlas. Podría decirte que has llegado en un momento en que todo está bien. Y Así es. Te podría decir que todo es maravilloso, que los niños que hay en algún lugar del mundo, juegan como tú. Que disfrutan y tiene todo tipo de cosas, como tú. Y que no están en desnutrición y no tienen peligro de contraer enfermedades inimaginables. Te podría decir, que todos somos honestos. Que existe la paz en el mundo, y que seres pequeñitos y adorables, como tú, no deben librar cada día una batalla para poder sobrevivir. Sabes, podría, en este momento, decirte tantas cosas que podrían estar bien, pero no es la realidad. Pero sabes, a mí me enseñaron, que de todo lo difícil, o menos fácil, se saca siempre algo positivo. Y así es. En estos tiempos en los que has llegado al mundo, estamos aprendiendo a ser más solidarios. A compartir lo que tenemos. Ayudar a nuestro vecino, o aquellos que mirábamos por encima de un hombro, y ahora, necesitan nuestra mano. Nuestro abrazo. Nuestro aliento. Nuestro corazón. Estamos aprendiendo a disfrutar de lo que tenemos. De quién tenemos a nuestro alrededor. Por ello, creo que debo decirte, que has venido en el mejor momento. Sabes, eres como el protagonista de una historia. La de esos cuentos de reyes, príncipes, princesas, dragones y guerrero, que seguramente tanto te van a gustar. Has llegado a un castillo donde los reyes son papa y mama. Donde ya existía un príncipe valiente, llamado Xavi, que va a cuidar de ti. Que luchará por ti, y a tú lado. Dos grandes guerreros a la conquista de un mundo, casi perfecto. Dos herederos de un trono que reirán juntos, que jugarán juntos. Que, aunque a veces intente que tú seas el malvado de la hazaña, realmente lo que querrá es que vivas con él una nueva aventura. Con quién compartirás, y uff!! Aunque alguna vez os toqué perder, o posiblemente sea menos sencillo de lo que parece,  serán los triunfadores. Y  venceréis más de mil batallas. Pero no debes olvidar a la Corte. Una corte que te quiere, y que te esperaba con los brazos abiertos. Una familia, donde no existen tiranos, ni villanos. Donde, junto con el Príncipe Valiente, y los Reyes, te protegerán sin desmedida. Te querrán, y te enseñarán los valores esenciales de un Gran Guerrero a imitar y admirar por muchos. La sencillez, humildad, la valentía, la solidaridad, la honestidad, la gratitud y el buen hacer de las personas que viven en el reino. Y con todo eso, y un montón de virtudes y valores más que irás conociendo, podrás hacerte un gran príncipe. Pero sobretodo, una gran persona. Y en el que todas las princesas, y habitantes femeninas del reino, se fijarán en ti. Y te querrán. Y desearán que tú seas el príncipe de sus sueños. Cayendo rendidas a tus pies, enamorándose perdidamente de ti. Por qué, sabes Hugo, yo creo que ya me he enamorado de ti. Por ello, aunque te seguiría escribiendo muchas cosas más, decirte Hugo, que bienvenido a este magnífico mundo de juegos, diversión, de algún llanto y momentos maravillosos. Y que, tú, si que has sabido llegar en uno de los mejores momentos. Comienza tu aventura. La vida.