Hace tiempo tuve la idea de inaugurar o crear un blogg donde poner un montón de temas en común, que son míseros, pero que si reflexionamos nos surgen grandes preguntas a todos. Que nadie me diga que nos es cierto, ya que es así. Muchas, y largas, conversaciones con muchas personas así me lo demuestran. Esas conversaciones no sólo son educativas, pues me enseñan muchas cosas, sino que además me permiten disfrutar de esas compañías con las que no solo te gusta compartir unas risas, sino que además te sorprenden como un simple tema te puede dar toda una lección de sabiduría y experiencias.
Retomando la creación del blogg debí dejar a un lado, pero ahora he decidido volver a retomarlo. Lo retomo no sólo porque me encuentre con fuerzas de hacerlo, sino que además, alguien me lo aconsejo como terapia.
Hace muchos meses converse con una amiga, que por la distancia, debíamos hacerlo a través de algo que traen las nuevas tecnologías. Puede parecer un poco frio, pero el chat, fue nuestra primera herramienta de largas, sabias y divertidas conversaciones. Ella me contaba un pequeño problema que había tenido, y que no entendía, pues no sabía PORQUÉ le había sucedido a ella. Lo ocurrido no lo había sabido detectar, y cuando consiguió darse cuenta, ya era demasiado tarde. Ella se sentía fatal, pues no comprendía aquella situación. Se hundió, incluso la ilusión se le había apagado. No entendía como toda una vida se podía ir por la borda, así como así. Largas noches de conversaciones intentando que no se derrumbara, pues yo tampoco entendía aquella situación.
En esa misma época, un personaje conocido –y no diré de qué campo- se quejaba de la situación que él vivía, y el también buscaba su ¿POR QUÉ? En este caso el no entendía las cosas que tenía a su alrededor, y todos eran, éramos o somos culpables de lo que le estaba ocurriendo en aquel momento.
La verdad es que la situación fue divertida, pero a mí me dio por buscarles a los dos una similitud, y más después de una cena. En esa cena nuestro conocido fue el tema de conversación, creo que eso es lo que él quería, pero lo cierto es que el tema giraba en la que realmente se estaba organizando por un personaje que buscaba el motivo a su perdida.
Entonces en ese momento yo me hice la pregunta mágica “¿Por qué utilizamos un porque para encontrar una respuesta?”.
Si analizamos este sustantivo, conjunción causal, preposición o pronombre, en el fondo nos daremos cuenta que todo, o casi todo, tiene la misma función.
PORQUÉ: Sustantivo, motivo o causa.
PORQUE: Conjunción causal, expresan causa.
POR QUÉ: Interrogación
POR QUE: Preposición y pronombre. El cual.
Es decir que si analizo todo esto, me doy cuenta que cuando necesitamos buscar un motivo de algo que nos ha sucedido, o nos sucede, buscamos el porqué de las cosas. Primero nos preguntamos aquello de ¿Por qué? Es decir, cual es el motivo de que nos sucediera algo. Si respondemos con un PORQUÉ, queremos justificar el motivo que nos ha sucedido.
Mi amiga buscaba el motivo de aquella situación que la estaba llevando a un pozo, del que es muy difícil salir. Ella buscaba el motivo de que hiciera que le cambiará la vida de un plumazo. Atrás dejaba trabajo, amigos y en parte familia. Todo lo que tenía por una nada, ¿Por qué le sucedió? Quizá sí que lo sepamos, pero pude ser muy duro reconocerlo y buscar donde fallamos en un momento dado de la vida. O no, simplemente es una falta de desinterés que a veces sucede o un rendimiento por el cansancio de la rutina. Pero a fecha de hoy, vuelve a levantar la cabeza y su motivo quedo atrás. Pues ahora cuando se ve caer, vuelve a buscar el motivo que la hizo volver a levantarse.
A nuestro personaje famoso lo que buscaba, o no quería reconocer, la derrota que a veces nos podemos encontrar en nuestro día a día. Cosas que no conseguimos vencer pues nuestros oponentes son más fuertes que nosotros o simplemente su estrategia es mucho mejor planificada que la nuestra. Podríamos decir, que realizarán un trabajo exhaustivo y metódico que alguna vez tiene recompensas buenas, y otras, a la larga, no son tan exquisitas para quién las piensa y las lleva a cabo. Pero nuestro personaje decidió tirar sus balones fuera y no mirar si en su campo había alguna debilidad o no.
Yo, debo de reconocer, que más de una vez he buscados los PORQUÉS de muchas cosas sucedidas, y más en los últimos tiempos. Y también he utilizado la pregunta de -¿POR QUÉ a mí?- O incluso me intentado justificar diciendo aquello de -PORQUE será mejor que yo- Pero lo cierto es que no hay nadie mejor que nadie, sino que nadie confiesa, o pocos lo hacen, la preocupación por que sufrimos o dejamos que los demás lo hagan.
Por que?, la amiga de esa amiga que buscaba los porques, me ha dicho que no hemos de buscar siempre un porque… a veces solo son casualidades, otros dirían que es el destino o simplemente: para que analizar el porqué. Ese tiempo precioso el cual estamos perdiendo en pensar el fondo de una cuestión, es la perdida de instantes de felicidad, esa felicidad de los simples, la que radica en anular el -porque-; ya que no podemos volver a nuestra infancia más pura, al menos intentemos hacerlo por breves instantes, donde nos perdonamos y disfrutamos de los breves momentos ... SIN PORQUE.
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